Evocando a Querube
Con el corazón embargado por la nostalgia, siempre recordando a Luisa Upegui ¡Una ilusión de mujer! Y, al fin de cuentas, Así es la vida, la mujer mató la ilusión Y, no fue más que simplemente … ¡… Solo una Ilusión!
En la espesura del bosque se oye un dulce canto,
Es el trinar de las aves anunciando el día.
Las flores en la hermosa huerta ya van despertando
Y se perfuma el ambiente de paz y alegría.
Ya se ve el claro lucero de la madrugada;
Brillando en el firmamento con su hermosa luz.
Así brillan los ojitos de mi diosa amada,
Como llenos de ternura, bondad y virtud.
Eres tú mi dulce amada,La mujer de mis encantos y mi diosa idolatrada
Por eso te adoro tanto.
Autores: Claudio Ferrer